Omaira Sánchez Garzón había nacido un 28 de agosto de 1972 en Armero. Es
decir, que para ese fatídico 13 de noviembre de 1985, apenas si habían pasado
dos meses y medio de su cumpleaños número 13. El país y el mundo entero,
miraban como segundo a segundo, la vida de esta niña se consumía sin poder hacer nada. Sus piernas estaban
atoradas de tal manera que era imposible sacarla sin antes amputárselas. Pero
no había equipos quirúrgicos ni bombas de succión para sacar el lodo. Entonces
se sentaron a esperar lo único que podía aliviar el sufrimiento de Omaira: la
muerte. Esto acaeció el 16 de noviembre de 1985 cuando una gangrena gaseosa
(nombre científico para la incapacidad humana) acabó con su vida.
Esto ocurrió a tan solo 10 días de uno de los capítulos más vergonzosos
de la historia colombiana como fueron la toma del Palacio de Justicia por parte
del M-19 y su recuperación a sangre y fuego por parte del Ejército. Allí, una
de las gangrenas más fulminantes que tiene nuestro país como es la clase
política y su brazo armado, el Ejército de Colombia, en tan solo 27 horas
acabaron con las mentes más brillantes del Derecho en Colombia y so pretexto de
abatir guerrilleros, asesinaron y desaparecieron más inocentes que combatientes
del grupo alzado en armas.
Lo que sienten los
dolientes de Mallorquín
Ahora los habitantes de La Playa y Las Flores se sienten así, como nos
sentíamos los colombianos en 1985, mirando impotentes como agoniza la Cuenca de
Mallorquín. Ante los llamados de la comunidad, de los ambientalistas y de
organismos como la Contraloría General de la República, se hacen esfuerzos para
que cada uno de los actores, desde sus competencias, inicie acciones que ayuden
a preservar un ecosistema estratégico, supuestamente amparado por el Acuerdo de
Ramsar para la protección de humedales y rutas de aves migratorias.
El Grupo Participación Ciudadana de la Gerencia Departamental Atlántico
de la CGR, sentó en su momento, a las autoridades civiles, militares y de
policía, los organismos de control y
vigilancia del Estado, las asociaciones de pescadores, a los veedores ciudadanos.
Importante la presencia del Gobernador del Departamento, por tener frente a la
Ley, la triple calidad de Presidente del Consejo Directivo de la CRA, Agente
del Presidente de la República en materia de Gestión del Riesgo de Desastres
(ley 1523 de abril 24 de 2012, por la cual se adopta la política nacional de
gestión del riesgo de desastres y se establece el Sistema Nacional de Gestión
del Riesgo de Desastres) y primera autoridad del Departamento, porque el
cuadrante que delimita la zona Ramsar, involucra cuatro municipios (Tubará,
Baranoa, Puerto Colombia y Galapa) y el Distrito de Barranquilla.
Queda claro que el problema no es solo de la Ciénaga del Rincón (El
Cisne) y la de Mallorquín. Estos cuerpos de aguas son apenas la punta del
iceberg. Porque indudablemente, son demasiados los problemas que se están
generando en esta cuenca. Lo más triste de todo es que para solucionarlos, existen
actores tan importantes, con obligaciones legales y recursos disponibles como
Cormagdalena a través de su Política de Puertos, por ejemplo. También está el INVÍAS
que necesariamente tiene que proyectar
sus obras, para que pasen por sectores muy sensibles en lo ecológico y la
Capitanía de Puerto que tiene que ver con el tema de la utilización de terrenos
de bajamar que poco a poco fue haciéndose
la de la vista gorda frente a la función de vigilancia y control. Tanto así que
hoy tenemos hasta construcciones palafíticas, que no formaron nunca parte del
paisaje natural de la Ciénaga de Mallorquín. Sin embargo, las estamos
encontrando allí, con la problemática que genera una construcción sobre un
cuerpo de agua.
Agrava la condición de Mallorquín, que en este momento solamente tiene la entrada permanente de lo que viene
arrastrando el Arroyo León, que pasó de ser un arroyo intermitente, de
escorrentías, que solamente llenaba en las épocas de lluvia, a ser un arroyo
permanente por la falta de control sobre las comunidades que habitan a lo largo
de su recorrido y lamentablemente, por la intervención de la empresa Triple A y
otras industrias que impactan el ecosistema.
Al frente, antes de que se cerrara el brazo de León la Ciénaga del
Rincón o Lago del Cisne, ya había recibido suficientes descargas de los
desechos de la minería extractiva de caliza y piedriche, mas los escombros que
Barranquilla deposita donde quiera que hay una depresión. Hoy en día, la
pérdida de profundidad hace que el espejo de agua de esa llanura inundable,
desaparezca frente al verano tan intenso.
Jairo Palma, representante de la Comunidad a través de la Veeduría
Ciudadana Obras del Río, nos relató la forma como esta laguna costera que
resulta de la modificación del Estuario del Río Grande de la Magdalena por la
construcción de las obras de Bocas de Cenizas, es intervenida en mala forma,
por actores sociales privados o públicos. Lo primero que señala el señor Palma, es el daño
sobre el Ecosistema generado por la presión ejercida por los barrios
superpoblados, que generan una pérdida de áreas importantes de cobertura
vegetal debido al cambio de uso del suelo.
De otra parte relata que en inmediaciones del cuerpo de agua principal,
hay particulares que rellenan o «calzan» áreas de la ciénaga para apropiarse de
los terrenos. Ni que decir de urbanizaciones como Caujaral, sin sistemas de
recolección de basuras ni disposición de aguas servidas y entierran sus
desperdicios que van a parar, vía corrientes subterráneas, a los cuerpos
lacustres.
En su relato el ciudadano narra que “hay
obstrucción de canales que desde el río alimentan a la ciénaga y ni que decir
de las explotaciones de minería de cantera en el recorrido que al romper la
roca, generan partículas que fácilmente son arrastradas hacia los arroyos
creando la sedimentación de la ciénaga. La CRA tiene la responsabilidad por el
pésimo manejo de las canteras. También hay que meter en esta cuenta, la deforestación
de la cuenca alta y media, la tala y aterramiento de áreas de uso público
(manglar, playas, dunas) con fines de turismo y urbanización sin control. Esto
nos lleva al deterioro del paisaje y es un claro indicativo de la falta de
autoridad, por lo que pedimos que intervengan los Ministerios para parar la
erosión costera, el retroceso de la línea de costa y la pérdida del espejo de
agua. Ante esta falta de autoridad, se ha multiplicado la actividad de cacería
de fauna silvestre, sobre todo de especies que cruzan por aquí rumbo a Canadá.
Las invasiones también han generado, además de la pérdida del espejo de agua,
la sobrepesca en la ciénaga y aprovechamiento de la madera del manglar; éste es un factor importante porque le sirve
como cama-cuna a moluscos, crustáceos, y peces para que se conserve la
biodiversidad. Iniciar a quien le corresponda la investigación a los rellenos y
vertimientos aledaños a la Ciénaga de Mallorquín y en las invasiones. Que cese
el impacto del proceso de invasión de las áreas aledañas a la Ciénaga de Mallorquín, que conlleva a la recepción
directa de basuras y lixiviados de sus rellenos sanitarios, con alto grado de
contaminación orgánica, metales pesados, residuos sólidos y aguas residuales
No queremos otro “Pacto
Ambiental: «Todos por Mallorquín»”, como el que firmamos en febrero 02 de 2010, con responsabilidades y
tareas específicas para las diferentes entidades participantes, un comité de
gestión para coordinar las acciones de implementación del POMCA de Mallorquín,
el cual sería liderado por la Corporación Autónoma Regional del Atlántico –
CRA, con la finalidad de garantizar el cumplimiento de estos compromisos y el
direccionamiento de las actividades de acuerdo con las prioridades del Plan de
Acción de implementación del POMCA de Mallorquín.
Estaban en el pacto el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo
Territorial, la Gobernación del Atlántico la Alcaldía de Barranquilla la
Corporación Autónoma Regional del Atlántico – CRA, la Corporación Autónoma
Regional del Río Grande de la Magdalena – CORMAGDALENA el Departamento Técnico
Administrativo del Medio Ambiente de
Barranquilla – DAMAB, todos comprometidos, dentro del ámbito de sus
competencias, a crear un Comité y a direccionar recursos con la finalidad de
participar en el proceso de implementación del POMCA de Mallorquín.
Resultados de los
compromisos:
El comité no se creó, Ministerio de Ambiente y Vivienda nunca asignó los
recursos que contribuyeran a la recuperación ambiental del Complejo Mallorquín.
Los recursos de la Gobernación del Atlántico, Cormagdalena, Damab y la Alcaldía
de Barranquilla no aparecieron. La CRA aportó recursos pero de manera
desarticulada con los demás compromisarios. Los
de Conservación Internacional Colombia, una ONG que se comprometió a
identificar fuentes de financiación con la finalidad de participar en el
proceso de implementación del POMCA de Mallorquín, firmaron el pacto y
desaparecieron.
Lo que dicen las
autoridades y la Academia.
Por su composición biológica, características físicas, estructuras y
procesos ecológicos, que producen y proveen bienes y servicios ambientales
imprescindibles e insustituibles, el Ministerio del Medio Ambiente clasifica la
Cuenca de Mallorquín como un Ecosistema Estratégico. Su biodiversidad,
representada por las comunidades bióticas, especies que allí se reproducen,
sería, de manera natural, suficiente para garantizar una oferta sostenible de
bienes y servicios ambientales esenciales para el desarrollo humano.
Sin embargo, hoy en día el intercambio de agua dulce se hace a través de
una tubería sin las especificaciones técnicas que impidan la sedimentación y
con ello la pérdida de profundidad del cuerpo de agua. Los arroyos que
trasladaban las precipitaciones pluviométricas, hoy en día son arroyos
permanentes con aguas servidas, cargadas de detritus y más recientemente, con
descargas de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales que bota al cauce,
agua con “niveles permitidos” de elementos contaminantes. El complejo
Mallorquín es incapaz de defenderse de este tipo de agresiones. Estamos
asistiendo a un proceso de degradación tal, que este ecosistema no es capaz de
mantener el equilibrio de los procesos ecológicos, denominados “básicos” como
son la regulación de climas, temperatura del agua, depuración del aire, agua y suelos, así como
la conservación de la biodiversidad. Mortandad
Por esta razón este humedal marino costero, que debía ofrecer bienes y
servicios a las comunidades que dependen de la interacción con la Ciénaga para
su sostenimiento, debe ser intervenido de manera integral, para evitar que la flora y la fauna nativas, siga
desapareciendo por la depredación que viene sufriendo la Cuenca.
Tal como se desprende de los análisis hechos en los diferentes eventos y
los aportes científicos que el Dr. Iván León Luna ha hecho llegar a la mesa de
trabajo, se desprende la afirmación de que, problema no es de la Ciénaga de
Mallorquín o Manatíes o la del Rincón, sino de toda la Cuenca, lo que
compromete acciones directas de los entes territoriales que se encuentran en la
zona demarcada por la autoridad ambiental, así como las entidades del orden
nacional, con jurisdicción en el Departamento.
Las situaciones presentadas en el presente documento, señalan que es
necesario advertir a los Ministros, Gobernador del Atlántico, Directores de
entidades, Alcaldes municipales y Distrital de Barranquilla, los Organismos de
Control, los Reguladores y Controladores Ambientales (DAMAB-CRA), así como la
Policía Nacional, el IGAG, la Superintendencia de Notariado y Registro, el
INCODER, Cormagdalena, sobre el riesgo de grave daño al patrimonio ecológico de
la Nación, por la falta de articulación de esfuerzos y recursos destinados a la
preservación de un ecosistema reconocido como estratégico por la comunidad
internacional.
El caso que relatamos al principio, guardando el debido respeto por la
memoria de Omaira y de todas las personas fallecidas en Armero, lo trajimos a
colación para llamar la atención de cómo el país político se para a ver morir
una niña y a hablar de la desgracia de Armero, montándose sobre los cadáveres
de las víctimas. Solo para tratar de minimizar la barbarie del Palacio de
Justicia.
Me pregunto entonces: Viendo morir día a día nuestra Ciénaga y toda la cuenca, ¿será sobre los cadáveres de quienes aún nos
importa la ciudad, que se montaran las autoridades para no admitir el
Holocausto de la
cuenca de Mallorquín?