jueves, 18 de junio de 2015

EL COLISEO QUE BARRANQUILLA NECESITA Y SE MERECE



Cuando  me subí a su carro, ya sabía lo que venía. ”Dígame llavecita ¿A dónde vamos? Mínimo aeropuerto por la pinta”… Era el propio liso, ese taxista parlanchín que uno siempre quiere encontrar en trayectos largos. El que apaga el radio para que nada interrumpa su conferencia. Efectivamente tenía que ir al aeropuerto así que me dispuse a oír una de las interminables hazañas amorosas que suelen narrar y que cambian de lugares y personajes, dependiendo de dónde lo cojas. Pero este me salió  reportero de ciudad: “Por razones de mi oficio, me toca estar al día con los acontecimientos de la ciudad y he visto (y escuchado) cómo después de 15 años de abandono del Coliseo Cubierto, muchos pasajeros se montan comentando al respecto. Por eso he revisado la prensa y le he estado parando bolas a las emisoras que abordan temas de ciudad, para poder intervenir con propiedad. ¿Sabe como e´? En este viaje le he propuesto como tema de conversación a arquitectos, ingenieros, deportistas, políticos y en fin a cuanto ciudadano atraviesa en mi camino, la reconstrucción del Coliseo Cubierto Humberto Perea.”

Con esto quedaba claro, que no se hablaría de otra cosa en los siguientes 45 minutos. Me comentó que el Coliseo Cubierto Humberto Perea guardaba para el, muchísimos recuerdos, porque allí nacieron verdaderas glorias del deporte colombiano, sobre todo en disciplinas como el boxeo y el basquetbol. Me habló de que el Coliseo fue sede de campeonatos nacionales de microfútbol y voleibol y de cómo bajo sus gradas se gestó una página gloriosa para el Atlántico en el deporte de las pesas, cuando existían deportistas disciplinados que impusieron en su momento un record: Once años consecutivos como campeones nacionales.

Hablamos de Juanito y Salomé Herrera, tremendos peleadores lo mismo de que Emiliano Villa, Mario Miranda, Eduardo Barragán... “A ese man yo lo recuerdo bien porque lo seguía de aficionado, pero era muy loco.  El Flaco de La Espriella que en paz descanse, se lo llevó borracho y amanecido  para una pelea con La Cobra Valdés. Vea, si no hubiera sido por su desorden, hubiese sido campeón mundial. Le puso la cara hedionda a cuero a la Cobra pero eso fue hasta cuando pudo con su alma. Finalizando el cuarto asalto, ya no podía con su alma y para el quinto, no salió”. Cuentan los entendidos que “La Cobra” gano la pelea en papeles pero en el corazón le quedó la espina.

Me habló de ese equipo magnífico del basquetbol del Atlántico donde estaban Carlos Amador, Elí Pereira, Carlos Bengal, Joaco Arias, el Pilo Ávila. Este equipo atornillaba en las graderías a los siete mil fanáticos que nos agolpábamos en las instalaciones del Humberto Perea, a disfrutar del mejor basquetbol que tuvo el Departamento, después de la época de los Chamorro y los Hazbún .

Qué tristeza como se abandonó el escenario. Qué pena que ahora hablemos de él para dedicarle una mirada lastimera, y ver con preocupación que unos mercaderes de la educación, andan promoviendo cruzadas para restaurarlo. Ese escenario decrépito, vetusto, que según muchos, no aguanta reparación. Sus estructuras están malas y hasta árboles crecen entre las paredes. Ese no es el escenario que Barranquilla y el Atlántico necesitan y se merecen.

Fue de las pocas veces que lo interrumpí y me atreví a preguntarle, entonces ¿por qué el deseo de revivir un cadáver? No la dejó picar y remató de una: “Elemental mi querido Watson: Aquí en el carro, un profesor universitario dejó caer esta perlita: Las Universidades para ser certificadas, deben tener escenarios deportivos. Por eso poco a poco se han venido tomando la Piscina Olímpica (ya nada más queda media) y los de en frente, hacen coro para que restauren el Humberto Perea y se los den en comodato. Negocio redondo: plata pública para negocio privado ¿y la ciudad? Que se joda. A las Universidades les sirve ese escenario por obvias razones pero a Barranquilla le queda faltando un Coliseo para 15 o 20 mil personas para que no tengamos que estar viendo como los Carlos Vives y los reguetoneros de moda, vuelven añicos las gradas, gramado y pista atlética de los escenarios como el Romelio Martínez, el Metropolitano y lo que queda del Tomás Arrieta.

Me hizo reflexionar, porque de ser cierta su premonición, se le meterá plata pública para el beneficio de dos casas educativo-políticas cuando en ese lote de terreno, incluyendo el orinal a cielo abierto más grande del mundo, se puede utilizar para CONSTRUIR EL COLISEO QUE ESTA CIUDAD NECESITA.


Antes de bajarme, EL TAXISTA  alcanzó a comentar que tanta nostalgia lo llevó un día a bajarse del carro y  observar lo que queda de la edificación. “Casi lloro porque mi juventud estuvo llena de buenos recuerdos en ese escenario. Salí de allí y cuando llegué al taxi, entonces si que me puse a llorar: mientras alimentaba mis nostalgias, los bazuqueros que se han apropiado del sector, me robaron las lunas de los retrovisores. De ahí salí para Barlovento para ver si los conseguía, porque están marcados, jajaja”. Solo entonces me percaté de que no tenía colmillos.

lunes, 15 de junio de 2015

Que bien le pegaste Carlos... a la vida

Sobre la media tarde de aquel miércoles  27 de mayo de 2015, Puerto Colombia despertaba estremecida, de ese marasmo que la ha llevado a la postración mas aberrante, que incluso la ha puesto en el camino de utilizar los arroyos de escorrentía como los depositarios de desechos y basuras de todo tipo que terminan arruinando lo único que va quedando del otrora, esplendoroso puerto sobre el Mar Caribe: Sus playas.

Lo que quedaba como testigo de su opulencia y majestuosidad era el viejo muelle. Esta obra de ingeniería, que por gracia de las obras hidráulicas de las Bocas de Ceniza y buscando las profundidades perdidas por la sedimentación, llegó a convertirse en uno de los mas largos del mundo, hoy en día se reduce a tres “cascabillitos”, como le llaman los nativos a las piezas dentales que a pesar de la caries, aún se asoman, tercas, a la boca de los viejos pescadores. A partir de 1919, cuando se iniciaron los preparativos para la construcción del Terminal Marítimo de Barranquilla, empezó a escribirse otra historia. La historia de la desidia y el abandono que deposita en sus playas, las 200 toneladas de olvido que el río le trae año tras año.

Por este puerto entró el progreso a nuestro país, pero también entró el futbol, el deporte que más seguidores tiene pero que también mas desilusiones le brinda a la fanaticada. Sin embargo también le ha dado alegrías como la de ver a un porteño que por poco se pierde en el anonimato de un futbol profesional como el venezolano, sin vitrinas en los grandes escenarios del balompié mundial. Ese muchacho, regalaba una tarde tarde feliz para Puerto Colombia como no se vivía desde hacía mucho tiempo. Carlos Arturo Bacca Ahumada, el mismo que hace 7 años quería ir al futbol italiano pero que perdió la oportunidad por la campaña negra que le montara un comentarista radial que lo satanizó por verbenero y terminó convenciendo a los italianos de que no servía. (El simplemente estaba en el sitio menos indicado cumpliéndole una cita a su ancestro “picotero”, que le viene por cuenta del viejo Gilberto, su padre, dueño del pick up “Orgullo Porteño). Ese es el mismo comentarista que cuando se fue al Brujas de Bélgica, dijo que ese pelao a la hora de  estar en un país del cual desconocía todo, se iba a poner a llorar y se iba a regresar lo mismo “que el tal Teo”.

Carlitos como le llaman ahora los que ayer no le creían, el pelao que completaba lo que necesitaba para ir a trabajar en las inferiores del Junior se rebuscaba como cobrador de los buses de Puerto; ahora se llena de gloria, gracias a que sus certeros disparos al arco contrario, lo han encumbrado como uno de los mejores artilleros del viejo continente. Este Carlos Aturo, como lo llamaba su madre, Eloisa Ahumada, para que dejara de “patear bola”, conseguía para el Sevilla la Tercera Copa UEFA y para su tierra, una luz de esperanza, de que si hay posibilidades de mejorar.


Mañana, no sería extraño encontrar el consabido ramo inmenso de rosas, miosotis, pompones, astromelias en todas sus variedades y hasta orquídeas, adornando la casa materna, con la tarjeta de las autoridades del municipio, los únicos en Puerto Colombia que no han hecho nada para que la vida de los porteños sea mas prometedora.

domingo, 14 de junio de 2015

SE ABRE LA TEMPORADA DE HURACANES. EMPIEZA EL DEBATE ELECTORAL

SE ABRE LA TEMPORADA DE HURACANES.
EMPIEZA EL DEBATE ELECTORAL

Pongan cuidado señores
a esto que estoy contando
Hasta mareo me iba dando
Y a mi cabeza, dolores.
Viendo tantos sinsabores.
Que está mi ciudad padeciendo
Poco a poco va subiendo
la neura a mas no poder
Viendo al pueblo padecer,
y al poderoso aplaudiendo.

Los mismos que pretendiendo,
que todo hemos olvidado.
El micrófono han tomado
para seguir repartiendo
promesas -que claro entiendo-
Que nunca van a cumplir
y el pueblo ha de seguir
revolcándose en el fango
Viéndolos a ellos gozando
Mientras nos toca sufrir

Sufrimos porque queremos,
porque somos muy pendejos.
Pues nos encontramos lejos
de exigir como debemos
Todavía no sabemos
el poder que detentamos
Que si todos como hermanos
trabajáramos unidos
Hoy no estaríamos metidos
En corrales de marranos.

No se da cuenta la gente
que todo el que busca voto
ese no es bobo ni loco
ni mucho menos valiente.
Muy vivos, cobardemente
vienen como corderitos
Se les ve todos mansitos
Mostrándonos hojas de vida
Gordas, amplias, bien nutridas
Con lo plata de toditos.

Aunque ilustres, desempleados.
Eso es lo que son todos.
Piden puestos a los bobos
Pues los tienen descrestados
Pero lo que me ha dejado
bastante preocupación.
Es pensar que la porción
de los bobos que aquí votan,
es menor que los idiotas,
que no expresan su opinión.

Entonces ¿por qué razón,
te rasgas las vestiduras?
Tú mismo, contra natura
cohonestas la situación.
Al dejar que ese montón
de tontos descriteriados,
Te impongan un descastado
Que -seguro: cien a uno-
No le cumplirá a ninguno
de los bobos que han votado.

Pero se acabó el relajo.
Yo ya no caigo en su juego.
No camino cual borrego.
Se van muy para el carajo.
Cuando nos tengan abajo
Adiós las sonrisas tiernas
Se encierran en sus cavernas
No te van a contestar
Es más fácil encontrar
A Jesucristo en la Guacherna