INTERNET:
DESAFÍO PARA LAS INDUSTRIAS CREATIVAS
Este desafio se puede abordar desde dos puntos de vista: uno puede ser frente al
hecho creador. Las Industrias creativas no están por fuera de las relaciones de
mercado y por el contrario, cada día tienen una participación más importante en
el panorama económico universal. Por lo tanto, la velocidad de internet y la
posibilidad de estar en tiempo real en muchas latitudes, me da la posibilidad
de acceder a muchos mercados y conocer también cuales son las tendencias y
presupuestar la posibilidad de éxito de mi trabajo.
Pero
parejo con ello aparece otra forma de abordar el problema: Desde el punto de
vista de la importancia y relevancia de las industrias culturales, pues estamos
asistiendo también a la migración de formas más sofisticadas de delitos contra
los derechos de autor. En el caso de la comunidad científica por ejemplo, que
para validar la tesis del creador, habrá de poner en conocimiento de la
colectividad usuaria sus descubrimientos, lo que lo hace mucho más vulnerable
ante actos de piratería, pues no se puede controlar, en que parte del globo
terráqueo se estará haciendo uso de sus logros, precisamente por la velocidad y
capacidad de comunicación de las TIC.
¿Cómo resolver los problemas que podrían
suponer la Internet y las nuevas tecnologías para las industrias creativas?
El centro de la discusión es la protección del creador y el garante de sus derechos es el Estado. Y como
se trata de derechos a la propiedad intelectual, hay la necesidad que desde el Establecimiento se
formulen leyes y normas que la desarrollen, de manera tal que los creadores
sientan que desde la oficialidad hay un respaldo a su ejecutoria.
Por
lo tanto, existiendo pluralidad de derechos (porque frente al derecho de autor
está el derecho del ciudadano a recibir información y la obligación del Estado
a garantizarlo) surge entonces la necesidad de formular Políticas Públicas
que sean capaces de armonizar los derechos de unos y otros.
Mientras
no se camine en dirección a legislar sobre la base de acuerdos sociales
compendiados en políticas públicas que propendan por una nueva Ética del Manejo
de Contenidos en la Red, la confrontación será inevitable. Y siempre jugará en
contra del creador.
El
Estado debe ser el Gran Administrador de Internet. No basta con la creación de
un Ministerio de las TIC si paralelo con ello no trabajamos en el
fortalecimiento de procesos educativos que privilegien la formación de un
ciudadano ético, armado con valores y funcionarios idóneos, permanentemente capacitados en los sectores, Educación y en los estamentos de Regulación. Necesitamos una nueva sociedad surgida de ese proceso formativo
y educativo, que genere funcionarios y ciudadanos capaces, que con base en esa
formación, hagan valer los derechos Colectivos y los Derechos Individuales.