domingo, 17 de abril de 2022

 


Paseando por los estantes, me he tropezado con este bello recuerdo de abril 6 de 2001, cuando participé en el Primer Festival de la Canción COOMEVA. En mi mente sólo había una intención y era que ademas de mi familia, alguien mas se enterara de que había una canción dedicada a la cumbia, dedicada a la ciudad y que exaltaba la belleza de la mujer caribe. 

La "ganas de ganar" no me atacaron hasta que sentí, con cada actuación de mis compañeros de aventura, que mi canción, aunque inédita, reunía atributos de triunfo. Hoy recorriendo muebles encontré mi vidrio, y vuelvo a compartir con ustedes esta canción, y vuelvo a decir con ustedes GANAMOS:

CUMBIA BARRANQUILLERA 

La cumbia es una mujer que tiene un cuerpo de palmera

Que, al verle su gran donaire, del cielo bajó una estrella

Que se ha posado en su mano para que alumbre la rueda:

Ella con su movimiento, del alma alivia las penas

ES LA CUMBIA DE MI TIERRA, 

MI CUMBIA BARRANQUILLERA


El indio trajo su flauta para que le cantara el viento

Y el negro con su tambor alegró sus movimientos

Y Dios le ha dado la gracia de mil palmeras al viento

Bendición del padre terno, cumbia con sabor a sueños

ES LA CUMBIA DE MI TIERRA, 

MI CUMBIA BARRANQUILLERA.


Del blanco tomó el faldón para adornarse las caderas

Con cayenas y corales adornó su cabellera

y la mujer se hizo cumbia en una playa cualquiera 

De mi tierra currambera, Cumbia con color de arena

ES LA CUMBIA DE MI TIERRA, MI CUMBIA BARRANQUILLERA


YO TAMBIEN SOY NEGRO AZUL Por Ricardo Alberto De León-

YO TAMBIEN SOY NEGRO AZUL


El video del momento exacto en que el Canal del Dique rompió el muro de contención entre Suán de la Trinidad y Santa Lucía, rápidamente se viralizó. Las imágenes que circularon ese 30 de noviembre de 2010 donde se veía el ímpetu de la corriente, hacían presagiar que, de la misma manera como el Dique se iba comiendo los costados del boquete abierto, así mismo habría de atacar todo lo que encontrara a su paso. Un frío extraño recorrió la médula de Clorys Machacón quien, huyendo de la avalancha, había dejado su natal Carreto para ubicarse en Sabanalarga, tratando de encontrar bienestar para sus hijos y sus viejitas, y el espacio para sus sueños de gestora cultural, teatrera y por sobre todo, de madre, que se le iba yendo por “el boquete”. Fue la primera familia de Carreto que llegó a tierra firme.

Conocedora de la historia de su pueblo y de todo lo que había sucedido en la comarca, entendió rápidamente que este era el momento escogido por la naturaleza para tratar de recuperar todo lo que alguna vez fue suyo. El momento de volver a llenar las tierras inundables que alguna vez fueron ciénagas y caños interconectados y que sirvió para hermanar los pueblos del sur del departamento, pero que desde mediados del siglo pasado, cuando olvidaron la importancia al Río Grande de La Magdalena, y emprendieron la construcción de carreteras -sin medir consecuencias- caños y ciénagas fueron impactados con la presencia de monstruos amarillos que impidieron que la alegría siguiera viajando en canoas, por los pueblos anfibios de nuestro departamento.

San José de Carreto, o simplemente “Carreto” en honor al hoy escaso maderable, sigue siendo tan amable, y acogedor como la sombra que prodiga el árbol que le da su nombre. Su historia se cuenta en fechas a partir de la venta de la finca San José por parte de Diego Aragón a Don Gregorio Ortiz en 1581.  Esta tierra de gente buena, no había sido la excepción y los nuevos invasores golpearon su Ciénaga del Sábalo, el ombligo del pueblo, su razón de ser.  A partir de aquella infausta intervención, Sábalo, Sato y Machado también empezaron a perder importancia porque la vitalidad de los cuerpos de agua, se la daba la posibilidad de oxigenarse y nutrirse del río que la surtía a través del sistema de “brazos” y caños.

 Junto con la vocación pesquera de la región, también se fue la alegría. Tamboreros, bailadores, piteros, cantadoras de la Ciénaga, cambiaron su actividad principal de la pesca y ahora se convirtieron en jornaleros. Hasta Codazzi en el Cesar fueron a parar sus tristezas, mitigadas a medias por la paga que recibían por la recogida del algodón.

Todos esos recuerdos, algunos vividos, otros narrados por quienes gozaron del esplendor y el ocaso de lo que otrora fuera un emporio cultural y ecoturístico, se agolparon en el pecho de esta mujer, y la impulsaron a emprender el camino de regreso. “Se lo llevó todo. Vino por lo que era suyo”, repetía como un mantra, mientras desandaba sus pasos, luego del primer impulso de sobrevivencia con el que quiso poner a salvo a sus hijos. Volvió al pueblo con el absoluto convencimiento de que, si quedaba algo seco, de allí tendrían que surgir cosas buenas. Al llegar, lo primero que hizo fue dar gracias a Dios porque la naturaleza sólo llegó hasta la Parroquia de San Roque. Aferrada a la fe, ahora se encomienda al Santo Patrono para que les libre de las pestes que desataría la inundación; luego a reencontrarse con la familia que quedó en el pueblo. Después a recorrer nostalgias y a tratar de reconstruir sus recuerdos, estremecidos por relatos de historiadores, que se aparecieron en sus insomnios de migrante, que le hablaban de alegrías y vivencias que se le confundían con los recuerdos de infancia y el dolor de la tragedia.

El mejor vehículo para exorcizar los demonios de la duda y la memoria oscura, confrontar toda esa información de paisajes, cantos, fiestas y prosperidad, fue sin duda la memoria de los mayores. Ellos le confirmaron que los libros decían verdad; que, a ese pueblo, ahora atacado por la furia de las aguas del Dique, antes de que la fiebre de las carreteras cegara la alegría de los reservorios acuíferos, llegaban en canoas “Negros” de Santa Lucía, de Manatí, de Repelón de Rotinet, de Suán, de Campo de la Cruz y hasta de los municipios ribereños de Bolívar y Magdalena. Le confirmaron que la cita era para el martes de Carnaval en la celebración de “La Conquista”, actividad con la cual cerraban los carretanos la fiesta de la carne y entraban en recogimiento.

Así, recorriendo los rincones de la memoria de quienes 60 o 70 años atrás vivieron las danzas y los cantos, Clorys empezó a traer colores, olores, sabores del pasado que poco a poco fueron tomando forma en sus manos. Entendió por qué el olor de la panela, y el color azul hacían parte de la película de su vida. El encuentro con Beatriz, la de la última calle, le hizo saber entre risas de picardía y el llanto por lo que creía perdido, del “dolor y la humillación” de los carretanos al ver cómo año tras año tenían que pagar un “rescate en ron” o someterse a la penitencia de quienes se robaran a la Reina de la Conquista de Carreto.

Desde ese momento y dando un salto en el tiempo, Negrazul, Clorys Machacón empieza a entender que el azul de los Negros de Carreto, más que un distintivo para no ser confundidos en la danza, es un sello de autenticidad, de orgullo. Es la aceptación de su condición étnica –somos tan negros que somos azules- y al mismo tiempo, la confirmación de estar en lo más alto en la línea de mando, por cuanto hasta en los palenques que se conformaron a partir de las fincas esclavistas que hubo en la zona, se le reconocía la jefatura al guerrero de piel más oscura, a la usanza de la lejana África. 

En lo sucesivo, para esta mujer de cuerpo menudo, pero con la fuerza y la templanza de una raza indómita a flor de piel, todo fue pintar y cantar. Disolver panela, teñirla con el azul y recorrer los cuerpos de los niños de San José de Carreto y sacar del baúl de los recuerdos de los mayores, los cantos y los versos, los pitos y los tambores que una vez los hizo recorrer las polvorientas calles de Carreto. Uno de los primeros en recibir la unción fue Alexis Quevedo. Esa untura de “dulce azul” sellaría un pacto de mutua protección que hasta la fecha permanece incólume y se fortalece con el paso del tiempo.

Hoy recorren juntos un camino que les abrió la furia del agua, evento aparentemente catastrófico que hoy día, la lleva a exclamar: El río no se llevó nada: el río nos trajo. Nos trajo memoria, despertó recuerdos, nos dio una palmada en la cara para que reaccionemos, para que recorramos el camino de volver a la época de esplendor”. Porque es innegable que las aguas del Canal del Dique, aparte de mostrar el verdadero mapa del Atlántico, también desenterró historias y vocaciones de alfarería perdidas, porque esta tierra también fue asentamiento Mokaná, antes de la llegada del invasor.

Contra todo pronóstico, creó la Corporación Carreto Cultural Negros Azules y le dio a su pueblo su propio festival, Tambores y Cantos del Sur, un nuevo espacio para recuperar la memoria ancestral, donde se destaca el respeto que te lleva incluso, a pedir a los mayores de luto, el permiso para la fiesta. Poco a poco se fue ganando el respeto de quienes incrédulos al principio, luego no dudaron en seguir apoyándola. Son los padres de los nuevos portadores de la tradición de “Los Negros Azules de Carreto”, soporte del éxito de esta empresa.

Quizá ya no regresen las aguas cristalinas de El Sábalo, de pronto no se recuperen las Ciénagas de Sato y Machado (¿quién sabe? A lo mejor ONU hace el milagrito) pero por lo pronto ya están aquí de nuevo los Negros Azules, y Las Cantadoras de la Ciénaga, ya empezaron a entonar sus cantos y echando mano de la memoria ancestral, volvieron a moldear el barro para volver a ser la capital alfarera del Atlántico. 

De pronto ya no quedarán las canillas lucias por el polvorín, porque ahora hay pavimento en sus calles, pero Carreto se libera con la danza y, como dice Yeremy Rodríguez Cantillo: “este es otro idioma que se habla con los pies, con el cuerpo”.

 Posiblemente no sea el mismo clima que una vez hiciera de este rincón del departamento, sitio propicio para el ecoturismo, cuando ni siquiera existía la palabra. Pero existe la posibilidad de vivir en paz, de disfrutar del paisaje que aún le queda y lograr que se revitalicen sus cuerpos de agua para que la alegría vuelva a viajar en canoas en el sur del Atlántico. Ese será el combustible para que el Son de la Rama del Tamarindo, con los versos originales de Carreto, suenen con más fuerza haciendo que la mirada de quienes detentan el poder, vuelva a posarse en esta tierra de Dios.

Y como yo también soy Negro Azul, algún día mi Dios me dará la posibilidad de cantar las coplas del Tamarindo Azul de Carreto

CORO

Ae, ae, ae, te la canto hasta mañana. La rama del tamarindo, del tamarindo la rama.

De mi piel no me avergüenzo Ni de mi pelo cucú

Dios me hizo casi azulito, Para que me quieras tú.

martes, 1 de mayo de 2018

EMERGENCIA CULTURAL


Para algunos es difícil entender la situación de "emergencia cultural del Distrito de Barranquilla", a partir de unos hitos que supuestamente marcan esta debacle. Se tomaron como "caballitos de batalla" los siguientes hechos: Parque Cultural del Caribe, Teatro Amira de la Rosa, Escuela de Bellas Artes y el Museo Romántico, y les preocupa que mientras unos se cierran, por otra parte se busquen recursos para abrir el Museo del Carnaval y el nuevo MAMB
Para mi, es fácil entender cómo es que permanece cerrado el Parque Cultural del Caribe, pretendido referente de la región  Caribe, secuestrado por la misma élite que se apropió de La Aduana, del Carnaval, que se prestó para lo de Triple A… Les suena Cartel del Suero? Yo recuerdo perfectamente que, para construir el Museo Del Caribe, "sacaron de taquito" las aspiraciones de los municipios del Departamento que clamaban por Saneamiento Básico y Agua Potable. 
Ahora, cuando el nisperal quillero, que aprovechó la palanca de Gustavo Bell para realizar aquel acto de prestidigitación, y se siente agobiado ante la incapacidad para administrar el Museo,  hay voces clamando porque hay que rescatarlos; mi pregunta es ¿a cuenta de qué el Distrito o el Departamento tiene que financiarle la ineptitud a la administración del Parque? Ya es suficiente con la construcción de un edificio con FONDOS PÚBLICOS, en terreno privado.
El Museo de Arte Moderno de Barranquilla no está en riesgo de terminarse. El Estado es más técnico de lo que muchos se imaginan y por eso hace exigencias a quienes se hicieron copartícipes en el proyecto, para que pongan los $6 mil millones, requeridos para que el Estado en el nivel central, haga lo propio. La partida ya fue aprobada en el Concejo de Barranquilla y desde Bogotá saldrá el resto del billete. ¿Cuál es el problema? o es que pretenden que siga en el coso incómodo de la k56...
De los $5 mil millones, que se invertirán para el Museo del Carnaval, lo que realmente me preocupa no es si funcionaría o no, si se necesita o no. Lo preocupante es que se estaría volviendo a sembrar en tierra ajena. ¿De quién es el terreno? ¿Quién va a administrar un museo construido con fondos públicos que albergará un PATRIMONIO que no puede ser administrado por particulares según nuestras leyes? Es como para empezar a indignarse…
Con relación a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico, posibilidades de estar en mejores condiciones, tiene porque lo que tiene es plata. Lo que necesita es que se le prioricen las inversiones en los presupuestos de la U. Eso es responsabilidad de la Gobernación que, dicho sea de paso, no administra con claridad los recursos de Estampilla Pro Ciudadela Universitaria y presuntamente, de manera ilegal hasta creó una Secretaría para tal fin, tal como lo hizo saber el finado jurista Antonio Nieto Güete, actuando en nombre de la U. Lo del nuevo teatro responde a la propia petición de mas escenarios para una ciudad mas grande. Lástima que no se hicieran las cosas al derecho y primero construyeran el teatro nuevo sin arreglar el Patrimonio arquitectónico que tenemos en el corazón de El Prado.
El Teatro Municipal Amira de la Rosa es otra muestra de cómo se deben manejar los recursos públicos. Nos rasgamos las vestiduras (y hasta nos indignamos) frente al desgreño administrativo, el desacato de las leyes, de las alcaldadas, del va porque va y cuando aparece una entidad pública seria, respetando las leyes del presupuesto, que no ha baipaseado la autonomía territorial, para buscar una solución, entonces se nos cierran las entendederas.
El otro foco de desaliento cultural en la ciudad es el Museo Romántico que con esfuerzos y con poco criterio administrativo y visión de largo plazo, ha venido sosteniendo el maestro Alfredo de la Espriella. No entiendo de qué chistera saltó el conejo de que alguien pudiera apropiarse de ese Museo que si bien no reúne las características técnicas de uno como tal, en nuestros corazones será nuestro LOUVRE DE LA BARRANQUILLA DE SIEMPRE.
Me consta de las veces que se les explicó de qué manera podría acceder a recursos del Estado para el sostenimiento de su labor cultural y sé también de las veces que salió decepcionado porque no había un recurso dispuesto para hacer lo que la Carta Política define como DONACIÓN (y la prohíbe). No podemos pedirle a un funcionario público –yo no lo hago- que se someta al castigo de la ley, porque nos duele que Don Alfredo y su familia no tengan bienes de fortuna para apadrinar una actividad cultural,
Ahora pregunto yo ¿por qué no crear una Fundación, fondeada por los grandes inversionistas de la ciudad, que ponga a disposición de las autoridades un recurso humano y financiero para sostener en el tiempo el Museo? Estoy seguro que aquí hay gente más poderosa económicamente que Shakira, y ninguno ha dejado una obra como la que ella dejó en Eduardo Santos La Playa, con la Fundación Pies Descalzos.

jueves, 15 de junio de 2017

HABLEMOS DE JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE 2018

El jueves 18 de mayo, en la Escuela Normal Superior La Hacienda, se llevó a cabo el evento deliberativo HABLEMOS DE JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE BARRANQUILLA 2018.

Tuvimos la oportunidad de discutir temas en dirección a que los Juegos Centroamericanos y del Caribe, nos permitan retomar el lugar de departamento y ciudad pioneros en deportes, de acuerdo con nuestra historia deportiva.

Por eso, extrañamos la presencia de estamentos como las Secretarías de Cultura del Distrito y del Departamento, lo que impidió conocer la postura de las administraciones territoriales con respecto a la inauguración y a la “toma” del departamento y de la ciudad para que se respire desde ya, aire de Centroamericanos.

Tampoco se hicieron presentes los Secretarios de Despacho de las Secretarías de Educación de sedes y subsedes. Desconocieron la importancia del Sector Educación, como la “Granja” donde se aglutinan y se forman los deportistas que nutren los clubes deportivos y las selecciones departamentales. Se reconoce el hecho de que a nombre de la Secretaría Distrital hubo un representante, pero no la titular de la cartera quien es la que tiene el poder de decisión.


Pese a las implicaciones en el tema de salud, que genera un evento con más de 5000 atletas y sus acompañantes, el turismo deportivo que se moverá con el evento, y las situaciones especiales que se generan alrededor de eventos masivos de largo aliento (son 15 días de competencia) que además tiene cuatro subsedes en el Atlántico, no tuvimos la posibilidad de conocer los planes de las secretarías de Salud. Se trataba de dar a conocer las condiciones de la Red que debe estar activada desde ya, para las contingencias que pueden preverse para este tipo de circunstancias.


No se habló de Seguridad, renglón que ameritaba la presencia de las Secretarías del Interior del Departamento y de Gobierno Distrital. Es necesario que desde ahora se den a conocer programas, proyectos y actividades en materia de seguridad y control del orden público, programas de prevención sobre ETS, drogas y alcohol, muy ligados a eventos masivos. Es pertinente que se sepa de los planes y programas orientados a garantizar la protección de la vida, el respeto de los derechos tanto de los locales como de los visitantes, la preservación del orden público en los escenarios deportivos y rutas de desplazamiento y la seguridad ciudadana.

Juegos Centroamericanos 2018 son una ocasión mas que propicia para iniciar una campaña de reorientación de hábitos de cortesía y buen trato entre conciudadanos y entre estos y los visitantes. Sin embargo tampoco asistieron las carteras mencionadas.


También llamó la atención por lo reiterativo de su comportamiento, es que los responsables del Control Político, (Concejales del Distrito y Diputados del Atlántico) una vez más brillaron por su ausencia, en un evento de la importancia del foro en el que la ciudadanía y los directamente involucrados en el tema deportivo darían una mirada técnica a los informes de los responsables.


¿Será que $3410 millones de pesos es lo que vale mantener callados a los dirigentes deportivos de las Ligas del Departamento, que se han quedado calladitos frente a los pupitrazos del Distrito?
En 400 días se conocerá la verdad



sábado, 17 de diciembre de 2016

CARRERA INTERNACIONAL SAN SILVESTRE DE CHIQUINQUIRÁ
Bodas de Zafiro (45 años) de la carrera atlética mas antigua de Colombia

Este año y como se viene haciendo desde hace 45 años, se llevará a cabo la CARRERA INTERNACIONAL SAN SILVESTRE “RAFAEL E GUZMAN M.” La versión Cuadragésimo Quinta  de esta carrera, marca su llegada a las Bodas de Zafiro el próximo 31 de diciembre de 2016. Esta Carrera es el Alfa y Omega en la actividad del músculo pues marca el fin y el principio de las actividades deportivas en Colombia.

Por la importancia de este evento, tanto en lo deportivo como en lo cultural, el Honorable Concejo de Barranquilla, mediante Acuerdo No.0029 de 2012, lo declaró Patrimonio De Interés Cultural Social Y Deportivo. La Carrera, organizada por el Club de Atletismo Barrio Chiquinquirá y la Fundación Carrera Internacional San Silvestre, fue  liderada desde sus albores por su fundador, el exatleta Rafael Guzmán, hasta el 2011. A la hora de subir a rendir cuentas ante el creador, Rafael tendrá entre muchas cosas buenas que mostrar al Altísimo, un gran legado deportivo y la satisfacción darle a Barranquilla, Colombia y Latinoamérica la segunda carrera más antigua y la cuarta a nivel mundial.

Hemos seguido de cerca el trasegar de Marlén Ospina, por cumplir la voluntad postrera de su compañero de vida y de luchas Rafael Guzmán. Su entereza la llevó a ser escogida por ASOMUJER Y DEPORTE como la Mujer Dirigente del año en 2016. Nos consta su empeño por darle continuidad a la Carrera de largo aliento más esperada por nuestra ciudad. Ella y sus hijos, no se quedaron saboreando las glorias del pasado y por eso siguen tocando puertas, invitando, en primer lugar, a quienes tienen el mandato Constitucional y Legal de apoyar su emprendimiento: las autoridades locales. De ellas, solo el Departamento ha respondido. El Distrito, pese a la declaratoria de Patrimonio, no le ha respondido de manera efectiva a la Carrera desde hace 5 años. 



La Secretaría Distrital de Deporte y Recreación, que acaba de entregarle a ALDA $4000 millones de pesos para Ligas Deportivas, no ha tenido en cuenta al Club Deportivo de Atletismo Barrio Chiquinquirá, QUE ES PRIORITARIO EN CUANTO A COMPETENCIA, para aportarle en primer lugar, lo que le debe de carreras anteriores y en segundo lugar, lo que debía aportar para la conmemoración de los 45 años de existencia de la carrera más antigua de Colombia, que se celebra de manera ininterrumpida desde 1970.

Pero de mucho han servido los amigos que de manera desinteresada la vienen apoyando. Ahí destacamos entidades como la Corporación Inca, Jon Sonen, el trabajo periodístico de gente del deporte como Mike Fajardo, mujeres como Olga Lucía Salas, quien gracias a su experiencia como deportista y dirigente, le aporta luces para la organización a la carrera.


Este puñado de amigos, de seguro se nos queda muchísima gente en el frasco de la tinta,  no han dejado que decaiga el ánimo de la Familia Guzmán Ospina, pese a la resistencia que se ha encontrado en algunos despachos oficiales. Sea la hora para que de una vez por todas, nuestro alcalde, Alejandro Char, quien se ha proclamado como amigo del deporte para eradicar la violencia y la inseguridad en Barranquilla, tome cartas en el asunto y ORDENE DAR VIDA AL ACUERDO No.0029 DE 2012, que declaró la Carrera San Silvestre de Chiquinquirá PATRIMONIO DE INTERÉS CULTURAL SOCIAL Y DEPORTIVO. No se espera menos de usted señor Alcalde.

sábado, 10 de septiembre de 2016

LOS XXIII JUEGOS DEPORTIVOS CENTROAMERICANOS Y DE CARIBE 2018 MIRADOS CON LOS OJOS DE OLGA LUCÍA



“Te voy a presentar a una dirigente combativa. De esas que está dispuesta a enfrentar con clase a la dirigencia local y que se caracteriza porque además de su decencia, es firme en sus posiciones y no anda detrás de prebendas personales”. Esa fue la presentación de Rodolfo Pontón, para referirse a Olga Lucía Salas, quien se convertiría a partir de ese momento, en los ojos de la comunidad deportiva, sobre la calidad de la política pública en materia deportiva. Llegó hasta nosotros con un sueño: convocar a todos los Actores del Deporte, para que cerrásemos filas alrededor de los acontecimientos que ya daban la vuelta al mundo. Y no era menor su preocupación, pues el 11 de junio de 2014, en el Puerto de Veracruz, Barranquilla obtuvo la Sede de los XXIII Juegos Deportivos Centroamericanos y de Caribe 2018, dejando en el camino las aspiraciones de Puerto La Cruz (Venezuela) y Ciudad de Panamá. Los nueve miembros de ODECABE, que en principio dividieron la votación cuatro a cuatro entre Barranquilla y Ciudad de Panamá y un solo voto por Puerto La Cruz, decidieron en una reunión a puerta cerrada, por voto mayoritario (cinco a cuatro) entregar la sede a Barranquilla.


“No me preocuparía tanto que nos hubieran dado la sede sobre la base de unas promesas: a la larga todos lo hacen. La Dra. Elsa lo ha dicho en todos los medios; que se aventuró a pedir la sede porque la ciudad está viviendo su mejor momento, recalcando que es la ciudad del presente y del futuro. Sobre esa base ella embarcó la ciudad en la empresa de buscar la sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. No me preocuparía si no fuera por el tiempo que falta y la calidad de escenarios que tenemos”.

Olga Lucía Salas González es menudita. Con algo más 1,60 y apenas 65 kilogramos de peso, contra todo pronóstico, incluso en su casa materna, recorrió triunfante los entarimados de nuestro país, donde la vieron combatir y convertirse en una de las mejores karatecas. Su piel morena y los rasgos firmes en sus facciones, enmarcados por una hermosa cabellera negra, hacen honor a la raza bravía, de mujeres hermosas que surge del encuentro de los Zenúes por su línea materna, con la herencia africana que le llegó de su padre, un zambo calamarense que andaba probando suerte como técnico metalmecánico en Córdoba, y que terminó sacando a la matrona de su tierra natal, a hacer una nueva vida en Barranquilla, donde nacería su descendencia. De esa raza de seres libres, de pueblos como los caribes y los negros cimarrones de nuestros palenques, que prefirieron enfrentar el exterminio antes que doblegarse, de allí le viene el recelo por las cosas cuando no son claras.

Cuando hablamos de Juegos Centroamericanos, sus facciones se endurecen. Le ronda la incertidumbre porque se manejaron cifras como la de una inversión de $170 millones de dólares en infraestructura deportiva, como aparece en las declaraciones del Director de Coldeportes de la época entregadas el 11 de junio de 2014 a http://www.elpais.com.co (/elpais/deportes/noticias/barranqujilla-gano-sede-juegos-centroamericanos-2018). Y no son infundados sus temores porque junto a dos millones de atlanticenses, observó que en la lista de intervenciones para escenarios de competencias, extrañamente se incluye el Centro de Eventos del Caribe, que indiscutiblemente, no será para ligas deportivas. Suena más a una “liga” para los privados que manejan lo público en la ciudad. Se prometió la remodelación del Estadio de Beisbol “Tomás Arrieta”, el coliseo de baloncesto del Parque Surí Salcedo, un nuevo velódromo y el Coliseo Cubierto Humberto Perea. La promesa incluye la construcción de una Villa Olímpica para albergar a los deportistas.

Cuando le llegó el turno en calidad de Promesero al Director de Coldeportes para la época, a pesar de la crisis financiera que generó la caída de los ingresos de la Nación por la baja en los mercados internaciones de los precios del petróleo, empeñó la palabra del Gobierno Nacional y en declaraciones concedidas al diario El Tiempo, ese 11 de junio de 2014, dijo: “Logramos nuestro objetivo porque se presentó una propuesta sólida basada en las experiencias que ya hemos tenido como organizadores de grandes eventos deportivos. Estamos preparados para recibir los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018 en Barranquilla“. Sin embargo, ahora la plata parece coquetear tras una vidriera blindada en una danza del SI PERO NO. Si hay la plata pero no es ahora es en el 2018, año de los Juegos…




Olga Lucía, signada desde su nacimiento a ser grande por llevar su nombre en honor a una de las campeonas nacionales más queridas por los colombianos (la nadadora valluna Olga Lucía De Angulo) se inquieta hasta la médula y nos dice “Las mentiras, así sean piadosas, deben tener un poco o un mucho de credibilidad”. Ella no sabe de qué chistera sacaron este conejo de que aquí  se realizan eventos deportivos de élite mundial constantemente. “Eso cierto que fuimos subsede del mundial de fútbol Sub-20 en 2011, pero de eso casi nadie se habría enterado si no hubiera sido por Rossana Lignarolo que nos convirtió en el hazmerreír del mundo entero con su acto inaugural. De resto, no sé qué más van a inventar”.

Pero la dirigencia no podía dejar de seguir “cañando” como los jugadores de póker. Para seguir en el juego, por supuesto, echaron mano del cuento de “los turistas que vienen al Carnaval” y que “fuimos la casa de la Selección en las eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014”. Ante esto cabe preguntar: ¿Cuándo fue la última pelea por título mundial en Barranquilla? ¿Qué selección nacional de futbol, basquetbol, voleibol o béisbol (sin contar eliminatorias FIFA) ha sido traída a la ciudad? ¿Qué artistas de talla mundial, diferente de Shakira tiene a Barranquilla en sus giras? Si no tenemos respuestas frescas y contundentes, por favor no sigamos engañando y engañándonos.

A pesar de tener la certeza de que nos otorgaron la sede sobre la base incierta de unas promesas, algunos fuimos felices porque además de ganar la sede, contaríamos con 1613 días para prepararnos logística y deportivamente para los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe de 2018. Olga nunca se dejó llevar por tanta emoción y mientras la ciudad empezaba a prepararse y nombraba un director a los juegos, el Dr. Pedro Salzedo Salom, a ella, la malicia ancestral, le decía que de eso tan bueno no dan tanto; y le pusieron fecha al inicio de las competencias: se disputarán del 3 al 17 de noviembre de 2018. “¿Cómo voy a estar tranquila cuando al Director de los Juegos no le dieron ni oficinas, ni presupuesto para manejar los juegos, ni sabe lo que sucederá con los escenarios?” Y no le falta razón porque el Dr. Salcedo desconocía, como la gran mayoría de los barranquilleros y atlanticenses, cuáles iban a ser los diseños de los escenarios nuevos, ni qué otros escenarios se van a intervenir, tal como lo manifestó el dirigente, en la Mesa Deliberativa “Perspectivas del Deporte en el Atlántico frente a los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018”, celebrada en Barranquilla, el 29 octubre de 2015.

Olga me convida a realizar un periplo por los escenarios con que cuenta la ciudad. Decide que vayamos al Romelio Martínez porque encontraremos allí, además de futbol, pesas y atletismo. Sus ojos por primera vez pierden el brillo ante la presencia de un llanto que inútilmente trata de contener, al ver que una leyenda viva como el Profesor Carlos Caballero, el primer pesista que representó a Colombia en unos juegos Olímpicos, una joya viviente de nuestro deporte, sigue preparando pesistas a pesar de las condiciones infrahumanas en las que se desempeña.  La idea era entrevistarlo, pero ella se retira y me dice: “Habla tú con él…” y yo me quedo notarizando ese momento en el que el Profe Carlos me relata como hasta la ventilación del recinto le negaron porque las paredillas del Romelio dizque son patrimonio. Ahora que se habla de remodelación y cambiar la orientación del escenario (hasta el cambio de uso de suelo) no entiendo como lo lograron.

Los Barranquilleros, tenemos la esperanza de poder contar con un Estadio de Atletismo en las inmediaciones del Metropolitano “Roberto Meléndez”. Es necesario aunque las autoridades internacionales que en principio no avalaban competencias en la recientemente inaugurada pista atlética, han admitido que, si se compromete la ciudad a remediar las fallas técnicas, se permitirían las pruebas en el estadio de futbol. Sin embargo, faltando un poco más de 800 días, no se ha resuelto lo de la licitación. Están los recursos, se le ha consultado al Dr. Orlando Ibarra, presidente de la Liga de Atletismo pero seguimos dependiendo del tiempo.

Con el alma vuelta añicos salimos del “Coliseo de la 72”, “El Viejo pero querido Romelio Martínez”, buscando los sitios a intervenir para los Centroamericanos. Llegamos al estadio de baloncesto pero es imposible el ingreso porque la vigilancia sólo permite el ingreso de carretillas que descargan canastas de cerveza al interior del escenario deportivo. No se siente el movimiento de balones ni nada que se le parezca y el ruido de botellas que se apilan por cajas, solo se interrumpe por el sonido ronco de lo que parece ser una máquina de soldadura. “Son unas rejas que están terminando” me dice con naturalidad uno de los vigilantes, quien dice además que no sabe de quién es y que el solo recibe la orden de dejarlos trabajar.

POSICIONES DE LOS ACTORES DEPORTIVOS
Cantar la tabla de la manera como lo hace Olga, en este medio de posiciones acomodadas de muchos sectores, incluyendo el deportivo,  hace que muchos cuestionen el compromiso de Olga Lucía, con la realización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla y el Atlántico. Con un gesto de convencimiento me afirma: “Si algo quería yo era que mi departamento, para salir de ese hueco en el que estamos, puesto 14 a nivel nacional, tuviera la oportunidad de unos Juegos Nacionales o Internacionales que nos dieran por lo menos, sitios dignos para la práctica deportiva para que mediante un plan a largo plazo, volviéramos a tener deportistas de élite”.

Lo que no me puede negar es el miedo de que la ciudad no le quede bien al mundo deportivo. Es el mismo miedo que se alimentó de la tristeza que había en el alma de esta mujer que nunca rehusó el combate, al punto que culminada su actividad en el Karate como aficionada, incursionó en el boxeo de paga femenino. Pero ahora siente el miedo que apretujó su corazón cuando pasó a la pista de atletismo del Romelio Martínez, ahora guardadero de estructuras para espectáculos de reggaetón  y que siguió creciendo cuando paso a paso recorrimos los escenarios: El Roberto Meléndez con su pista fashion, la piscina mutilada, el Centro Popular de Cultura Física que no ha de ser intervenido, el incierto estadio Tomás Arrieta…


Miedo que día a día se fortalece, porque ya han transcurrido mas de 800 días de los 1613 que teníamos como colchón de seguridad y no tenemos escenarios para las delegaciones de 32 países que disputarán medallería en 35 disciplinas deportivas (muchas de ellas desconocidas en nuestro medio y por tanto, sin escenarios). Miedo porque hace seis años “La Niña” redibujó el mapa del Departamento, haciendo visibles las zonas de alivio del canal del Dique. En ese reclamo airado de la naturaleza, se destruyeron los acueductos de los municipios del sur del departamento, algunos de ellos subsedes de los XXIII JCDC, y seis años después, pese a existir unos contratos supuestamente liquidados, ningún acueducto del sur funciona.

Como ella, yo también tengo miedo. Tengo miedo porque se habló de Luruaco, seguramente para deportes náuticos, y ni siquiera hay intervenciones para buscarle profundidad a la Laguna, ni para el tratamiento de aguas servidas que se vierten en este cuerpo de agua. Este escenario natural ha sido afectado también por la erosión, que ha depositado tanto material sólido en el fondo que, de acuerdo con los pobladores de la zona, donde antes había hasta 12 metros de profundidad, hoy apenas se llega a tres. Ni que decir de la eutrofización que generan las escorrentías de material que emana de las residencias y que descargan a la ciénaga sin ser desactivados.

Tengo miedo porque igualmente estuve en Tubará, Puerto Colombia, Soledad y Sabanalarga, que figuran como subsedes de los juegos y la experiencia de campo señala que las poblaciones mencionadas ni siquiera tienen capacidad para albergar a quienes llegan a sus Fiestas Patronales, y que carecen de infraestructura deportiva para alta competición. Y ya falta poco.

Tengo miedo de que se pierda el gasto en sombreros, guayaberas, trajes blancos, y viajes. La sede fue otorgada por la ODECABE para que Barranquilla y el Departamento del Atlántico puedan observar las grandes figuras de esta parte del continente, y nos quede la infraestructura. Pero al paso que vamos serán otros departamentos los que se queden con la posibilidad de ver verdaderas estrellas del deporte y lucir sus escenarios de alta competición.

Tengo miedo de que una Corporación Universitaria, que como un moderno Pac-man ha venido devorando predios públicos como la Piscina Olímpica, la antigua telefónica y que también quería comerse el Coliseo Cubierto, ahora se pueda comer el Centro Popular de Cultura Física, verdadero ícono y patrimonio deportivo construido para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1946.

Tengo miedo porque a la fecha no hay certeza de que se vaya a construir el nuevo velódromo, que le compita a los de Cali y Medellín. Miedo de que al Profesor “Pepe” Caballero le resulten fallidos sus esfuerzos para que de la mano de los funcionarios del Distrito y los arquitectos que trabajan en el proyecto, la ciudad no cuente con un escenario con graderías de concreto, 70 camerinos alrededor, como son los sueños del Profesor Caballero y de los funcionarios de la Secretaría. Que el velódromo tenga un entorno de ciudad capital, que lo haga apetecible y que tenga una cubierta con diseños especializados que proteja la pista, de manera tal que por nuestra ubicación, nos busquen permanentemente para imponer marcas orbitales. Miedo de que los $30 mil millones que dicen que hay para la obra, no alcancen porque hay que corregir las fallas en el terreno que atentan contra la estructura del escenario.


A estos días que faltan, résteles por lo menos seis meses para que nuestros seleccionados vengan a trabajar en lo que será el sitio de competencias; y no tenemos la certeza de que estemos listo por lo menos. ¿Evidencias? No hay canchas de softbol, volei-arena, como sí las tiene Cartagena, ni un coliseo para que gimnasia y esgrima tengan sus competencias, por lo que tendrían que irse a Bogotá, Cali, Cartagena o Medellín. Tampoco tenemos listas las piscinas para las competencias de natación, porque pese a la inversión de $3.700 millones de pesos en 2012, el escenario no es apto para este tipo de competencias. Realmente, para ningún tipo de competencia porque  la costra de concreto debajo de los trampolines, es una trampa mortal para los saltadores y de contera,  le restó largo a la piscina de clavados, lo que hubiera sido una sede alterna para waterpolo. Cartagena si tiene piscina y a Santa Marta le prometieron un Parque Acuático para los Bolivarianos del año 2017.

A pesar del verano intenso que nos trajo el niño, la tarde se encapota y un extraño frio en el ambiente nos hace presagiar lo peor. “Ahora lo que falta es que después de esta asoleada, nos coja un aguacero y nos tuerza, como decía mi abuela” dice adolorida. Hay mucho dolor en ella. En principio me parece extraña su actitud. Es como si no hubiera sabido el estado de postración de nuestros escenarios. Pero pronto me lo aclara: “Yo sé que estamos mal. Yo  te he contado como está mi Liga, te dije lo que sienten los dirigentes de clubes y ligas de otros deportes. Pero encontrarme en una misma tarde con tantos factores de tristeza, de verdad que duele más que cualquier golpe que haya recibido en un combate”.

Un largo silencio nos acompañó desde el metropolitano hasta su casa, en Chiquinquirá: Concordia con Manga de Oro. Me despido de ella y me golpea el dolor de saber que existe un peligro gigantesco y es que, de acuerdo con los planos y maquetas socializados, Barranquilla, más que contar con otro escenario para el deporte, perdería el Romelio Martínez como escenario para convertirlo en un recinto multipropósito (léase casetas, verbenas, concierto y otras hierbas) con lo que quedaríamos a merced de los herederos de los donantes de las tierras donde se construyó el Estadio, ya de por sí afectado por el parqueadero de Transmetro. Ellos podrán reclamar para sí los terrenos a los que se les estaría dando un uso diferente de lo establecido en el legado. Ahí si, como en la canción de Víctor Jara, Ni Chicha Ni Limoná. Se la pasa manoseando caramba zamba, su dignidad.





                              

martes, 8 de marzo de 2016

La Mujer y La Radio.

Para el futuro de la Radio en Colombia, la premisa es una sola: Adaptación. Por alguna razón, hablamos de “LA RADIO” lo que da una connotación de género que juega a favor del evento RADIO, por cuanto lo ubica en un género que como ya lo han planteado los estudiosos de las ciencias administrativas, tiene como característica una amplia capacidad de desdoblamiento para atender, sin perder de vista su esencia, las turbulencias que pudiera generar el entorno.

Desde cuando apareció la televisión, se viene decretando la muerte de La Radio y sin embargo, a lo que estamos asistiendo es a un fortalecimiento del medio, al punto que es necesario que el Estado empiece a regular con mas vehemencia, por cuanto el monopolio sobre el espectro electromagnético por la vía de la absorción de los productores independientes, es mas que notorio, tanto en la banda AM como en la banda FM.

Pero este fortalecimiento que está dado por la cobertura, la inmediatez, la velocidad y la exploración de un sentido que le ha permitido a los humanos sobrevivir y crecer, como es el oído, trae aparejado consigo un imperativo de mercado: La Radio debe mejorar la CALIDAD.

La radio genera comportamientos, difunde valores, crea opinión, populariza conductas, extiende tendencias, libera, recobra, rescata a los individuos de una comunidad. Pero si no se hace con responsabilidad, antes que construir, destruye.


Los jóvenes, grandes prosumidores de radio
Pese a lo que se pudiera pensar, el sector de población joven, es amplio Prosumidor de radio en Colombia. Y ese sector de jóvenes, son los que mañana tomarán decisiones y demarcarán derroteros en nuestra patria. 

Como quiera que nuestro crecimiento como colombianos nos ha llevado a contar la radio como uno más de los miembros de la familia, debemos propender por una radio que, al igual que nuestras mujeres, sea capaz de asumir los retos de los nuevos tiempos y que sea capaz igualmente de construir, engrandecer, fundar, desarrollar nuevos individuos para nuestra sociedad.