domingo, 30 de agosto de 2015

MANDRÁGORAS


Estoy a la altura de la intersección de Murillo con la Vía 40. Alcanzo a divisar la Cárcel Nacional Modelo, donde a partir de algunos momentos voy a entrar a formar parte del grupo de prisioneros de ese mundo infernal de las penitenciarías. Porque no solamente está detenido, contra su voluntad, el infractor. También están privados de la libertado los guardianes, las enfermeras, los visitantes, y ahora yo, que en pocos instantes entraré al penal a cumplir mi trabajo de auditor.

Paso por un corredor y alcanzo a reconocer un rostro patibulario sé quién es: “EL Piraña”, y me llama la atención que está junto al “Gato Mono””. Piraña es de la 17. Sé que a él lo embalaron los amigos de Los Tres Postes porque había calentado la zona cuando atracó a la querida de un policía que vive en “La Central”. ¿Qué hace con Gato Mono? Si bien es otro bandido, es de los de la 72 para arriba. 

Chantajeaba a un alcalde y lo grabaron y ahora está en la cárcel. Estoy sudando. Él estómago se me comprime y mis abdominales brincan espasmódicamente como atacado por los efectos de un bebedizo de mandrágoras y borracheras. Es miedo lo que siento, sobre todo ahora que “Gato Mono” me hace saber por señas que “Piraña” lo cuida.

En este mudo de las cárceles no se conocen amigos, pero sí es fácil hacerse a un enemigo. Yo siento que ya los tengo, pues Piraña y Gato Mono hablan en voz baja y me miran estoy en el centro de su blanco. Un viento frío recorre el callejón. No he avanzado más de 3 metros. De pronto mi cuerpo se estremece cuando el Piraña me llama por mi nombre: “Hey, tú eres Ricardo, ¿cierto? El esposo de la Seño… Dile que le mandó saludos el papá de Nataly”. Ahora mira a Gato Mono y le dice para que yo lo oiga: “Esa vieja me salvó a mi hija. Ahora sería puta. Pero ella la hizo estudiar”.


Creo que me salvé a la entrada, iré rápidamente al área administrativa, pero no se me olvida que hoy entraré y saldré un par de veces más, ojalá con vida.

EL HOLOCAUSTO DE MALLORQUIN




Omaira Sánchez Garzón había nacido un 28 de agosto de 1972 en Armero. Es decir, que para ese fatídico 13 de noviembre de 1985, apenas si habían pasado dos meses y medio de su cumpleaños número 13. El país y el mundo entero, miraban como segundo a segundo, la vida de esta niña se consumía sin poder hacer nada. Sus piernas estaban atoradas de tal manera que era imposible sacarla sin antes amputárselas. Pero no había equipos quirúrgicos ni bombas de succión para sacar el lodo. Entonces se sentaron a esperar lo único que podía aliviar el sufrimiento de Omaira: la muerte. Esto acaeció el 16 de noviembre de 1985 cuando una gangrena gaseosa (nombre científico para la incapacidad humana) acabó con su vida.

Esto ocurrió a tan solo 10 días de uno de los capítulos más vergonzosos de la historia colombiana como fueron la toma del Palacio de Justicia por parte del M-19 y su recuperación a sangre y fuego por parte del Ejército. Allí, una de las gangrenas más fulminantes que tiene nuestro país como es la clase política y su brazo armado, el Ejército de Colombia, en tan solo 27 horas acabaron con las mentes más brillantes del Derecho en Colombia y so pretexto de abatir guerrilleros, asesinaron y desaparecieron más inocentes que combatientes del grupo alzado en armas.

Lo que sienten los dolientes de Mallorquín
Ahora los habitantes de La Playa y Las Flores se sienten así, como nos sentíamos los colombianos en 1985, mirando impotentes como agoniza la Cuenca de Mallorquín. Ante los llamados de la comunidad, de los ambientalistas y de organismos como la Contraloría General de la República, se hacen esfuerzos para que cada uno de los actores, desde sus competencias, inicie acciones que ayuden a preservar un ecosistema estratégico, supuestamente amparado por el Acuerdo de Ramsar para la protección de humedales y rutas de aves migratorias.  

El Grupo Participación Ciudadana de la Gerencia Departamental Atlántico de la CGR, sentó en su momento, a las autoridades civiles, militares y de policía, los organismos de control  y vigilancia del Estado, las asociaciones de pescadores, a los veedores ciudadanos. Importante la presencia del Gobernador del Departamento, por tener frente a la Ley, la triple calidad de Presidente del Consejo Directivo de la CRA, Agente del Presidente de la República en materia de Gestión del Riesgo de Desastres (ley 1523 de abril 24 de 2012, por la cual se adopta la política nacional de gestión del riesgo de desastres y se establece el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres) y primera autoridad del Departamento, porque el cuadrante que delimita la zona Ramsar, involucra cuatro municipios (Tubará, Baranoa, Puerto Colombia y Galapa) y el Distrito de Barranquilla.

Queda claro que el problema no es solo de la Ciénaga del Rincón (El Cisne) y la de Mallorquín. Estos cuerpos de aguas son apenas la punta del iceberg. Porque indudablemente, son demasiados los problemas que se están generando en esta cuenca. Lo más triste de todo es que para solucionarlos, existen actores tan importantes, con obligaciones legales y recursos disponibles como Cormagdalena a través de su Política de Puertos, por ejemplo. También está el INVÍAS que necesariamente  tiene que proyectar sus obras, para que pasen por sectores muy sensibles en lo ecológico y la Capitanía de Puerto que tiene que ver con el tema de la utilización de terrenos de bajamar que poco a poco  fue haciéndose la de la vista gorda frente a la función de vigilancia y control. Tanto así que hoy tenemos hasta construcciones palafíticas, que no formaron nunca parte del paisaje natural de la Ciénaga de Mallorquín. Sin embargo, las estamos encontrando allí, con la problemática que genera una construcción sobre un cuerpo de agua.

Agrava la condición de Mallorquín, que en este momento solamente  tiene la entrada permanente de lo que viene arrastrando el Arroyo León, que pasó de ser un arroyo intermitente, de escorrentías, que solamente llenaba en las épocas de lluvia, a ser un arroyo permanente por la falta de control sobre las comunidades que habitan a lo largo de su recorrido y lamentablemente, por la intervención de la empresa Triple A y otras industrias que impactan el ecosistema.

Al frente, antes de que se cerrara el brazo de León la Ciénaga del Rincón o Lago del Cisne, ya había recibido suficientes descargas de los desechos de la minería extractiva de caliza y piedriche, mas los escombros que Barranquilla deposita donde quiera que hay una depresión. Hoy en día, la pérdida de profundidad hace que el espejo de agua de esa llanura inundable, desaparezca frente al verano tan intenso.

Jairo Palma, representante de la Comunidad a través de la Veeduría Ciudadana Obras del Río, nos relató la forma como esta laguna costera que resulta de la modificación del Estuario del Río Grande de la Magdalena por la construcción de las obras de Bocas de Cenizas, es intervenida en mala forma, por actores sociales privados o públicos.  Lo primero que señala el señor Palma, es el daño sobre el Ecosistema generado por la presión ejercida por los barrios superpoblados, que generan una pérdida de áreas importantes de cobertura vegetal debido al cambio de uso del suelo.

De otra parte relata que en inmediaciones del cuerpo de agua principal, hay particulares que rellenan o «calzan» áreas de la ciénaga para apropiarse de los terrenos. Ni que decir de urbanizaciones como Caujaral, sin sistemas de recolección de basuras ni disposición de aguas servidas y entierran sus desperdicios que van a parar, vía corrientes subterráneas, a los cuerpos lacustres.

En su relato el ciudadano narra que “hay obstrucción de canales que desde el río alimentan a la ciénaga y ni que decir de las explotaciones de minería de cantera en el recorrido que al romper la roca, generan partículas que fácilmente son arrastradas hacia los arroyos creando la sedimentación de la ciénaga. La CRA tiene la responsabilidad por el pésimo manejo de las canteras. También hay que meter en esta cuenta, la deforestación de la cuenca alta y media, la tala y aterramiento de áreas de uso público (manglar, playas, dunas) con fines de turismo y urbanización sin control. Esto nos lleva al deterioro del paisaje y es un claro indicativo de la falta de autoridad, por lo que pedimos que intervengan los Ministerios para parar la erosión costera, el retroceso de la línea de costa y la pérdida del espejo de agua. Ante esta falta de autoridad, se ha multiplicado la actividad de cacería de fauna silvestre, sobre todo de especies que cruzan por aquí rumbo a Canadá. Las invasiones también han generado, además de la pérdida del espejo de agua, la sobrepesca en la ciénaga y aprovechamiento de la madera del manglar; éste es un factor importante porque le sirve como cama-cuna a moluscos, crustáceos, y peces para que se conserve la biodiversidad. Iniciar a quien le corresponda la investigación a los rellenos y vertimientos aledaños a la Ciénaga de Mallorquín y en las invasiones. Que cese el impacto del proceso de invasión de las áreas aledañas a la Ciénaga  de Mallorquín, que conlleva a la recepción directa de basuras y lixiviados de sus rellenos sanitarios, con alto grado de contaminación orgánica, metales pesados, residuos sólidos y aguas residuales

No queremos otro “Pacto Ambiental: «Todos por Mallorquín»”, como el que firmamos en  febrero 02 de 2010, con responsabilidades y tareas específicas para las diferentes entidades participantes, un comité de gestión para coordinar las acciones de implementación del POMCA de Mallorquín, el cual sería liderado por la Corporación Autónoma Regional del Atlántico – CRA, con la finalidad de garantizar el cumplimiento de estos compromisos y el direccionamiento de las actividades de acuerdo con las prioridades del Plan de Acción de implementación del POMCA de Mallorquín.

Estaban en el pacto el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, la Gobernación del Atlántico la Alcaldía de Barranquilla la Corporación Autónoma Regional del Atlántico – CRA, la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena – CORMAGDALENA el Departamento Técnico Administrativo del Medio Ambiente de    Barranquilla – DAMAB, todos comprometidos, dentro del ámbito de sus competencias, a crear un Comité y a direccionar recursos con la finalidad de participar en el proceso de implementación del POMCA de Mallorquín.

Resultados de los compromisos:
El comité no se creó, Ministerio de Ambiente y Vivienda nunca asignó los recursos que contribuyeran a la recuperación ambiental del Complejo Mallorquín. Los recursos de la Gobernación del Atlántico, Cormagdalena, Damab y la Alcaldía de Barranquilla no aparecieron. La CRA aportó recursos pero de manera desarticulada con los demás compromisarios. Los de Conservación Internacional  Colombia, una ONG que se comprometió a identificar fuentes de financiación con la finalidad de participar en el proceso de implementación del POMCA de Mallorquín, firmaron el pacto y desaparecieron.

Lo que dicen las autoridades y la Academia.
Por su composición biológica, características físicas, estructuras y procesos ecológicos, que producen y proveen bienes y servicios ambientales imprescindibles e insustituibles, el Ministerio del Medio Ambiente clasifica la Cuenca de Mallorquín como un Ecosistema Estratégico. Su biodiversidad, representada por las comunidades bióticas, especies que allí se reproducen, sería, de manera natural, suficiente para garantizar una oferta sostenible de bienes y servicios ambientales esenciales para el desarrollo humano.

Sin embargo, hoy en día el intercambio de agua dulce se hace a través de una tubería sin las especificaciones técnicas que impidan la sedimentación y con ello la pérdida de profundidad del cuerpo de agua. Los arroyos que trasladaban las precipitaciones pluviométricas, hoy en día son arroyos permanentes con aguas servidas, cargadas de detritus y más recientemente, con descargas de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales que bota al cauce, agua con “niveles permitidos” de elementos contaminantes. El complejo Mallorquín es incapaz de defenderse de este tipo de agresiones. Estamos asistiendo a un proceso de degradación tal, que este ecosistema no es capaz de mantener el equilibrio de los procesos ecológicos, denominados “básicos” como son la regulación de climas, temperatura del agua,  depuración del aire, agua y suelos, así como la conservación de la biodiversidad. Mortandad

Por esta razón este humedal marino costero, que debía ofrecer bienes y servicios a las comunidades que dependen de la interacción con la Ciénaga para su sostenimiento, debe ser intervenido de manera integral, para evitar que  la flora y la fauna nativas, siga desapareciendo por la depredación que viene sufriendo la Cuenca.

Tal como se desprende de los análisis hechos en los diferentes eventos y los aportes científicos que el Dr. Iván León Luna ha hecho llegar a la mesa de trabajo, se desprende la afirmación de que, problema no es de la Ciénaga de Mallorquín o Manatíes o la del Rincón, sino de toda la Cuenca, lo que compromete acciones directas de los entes territoriales que se encuentran en la zona demarcada por la autoridad ambiental, así como las entidades del orden nacional, con jurisdicción en el Departamento.

Las situaciones presentadas en el presente documento, señalan que es necesario advertir a los Ministros, Gobernador del Atlántico, Directores de entidades, Alcaldes municipales y Distrital de Barranquilla, los Organismos de Control, los Reguladores y Controladores Ambientales (DAMAB-CRA), así como la Policía Nacional, el IGAG, la Superintendencia de Notariado y Registro, el INCODER, Cormagdalena, sobre el riesgo de grave daño al patrimonio ecológico de la Nación, por la falta de articulación de esfuerzos y recursos destinados a la preservación de un ecosistema reconocido como estratégico por la comunidad internacional.

El caso que relatamos al principio, guardando el debido respeto por la memoria de Omaira y de todas las personas fallecidas en Armero, lo trajimos a colación para llamar la atención de cómo el país político se para a ver morir una niña y a hablar de la desgracia de Armero, montándose sobre los cadáveres de las víctimas. Solo para tratar de minimizar la barbarie del Palacio de Justicia.

Me pregunto entonces: Viendo morir día a día  nuestra Ciénaga y toda la cuenca, ¿será sobre los cadáveres de quienes aún nos importa la ciudad, que se montaran las autoridades para no admitir el Holocausto de la

 cuenca de  Mallorquín?


ORLANDO CEPEDA, UN NOMBRE LIGADO A UN MADERO

ORLANDO CEPEDA UN NOMBRE LIGADO A UN “MADERO”
Orlando Cepeda “Peruchín” llegó a Barranquilla hace 30 años a dictar unas clínicas a los prospectos barranquilleros que querían ser como él, un encumbrado pelotero, seguro “Hall de la Fama” de la MLB. Una turba de periodistas “deportivos” que nunca cubrían la pelota porque estaban ocupados con un escaparate llamado “Junior” (que no salía del cuarto)  acudió a la cita para cubrir la rueda de prensa que ofrecería tremendo personaje. Como era de suponerse, el desconocimiento del  Rey de los Deportes  y la trayectoria de la figura que tenía enfrente, llevó a uno de los microfoneros, como les llama Chelo de Castro, a preguntarle que si era feliz con el béisbol.
Peruchín parecía que estaba esperando ese lanzamiento para hace su mejor swing y desaparecerla del parque. Le contestó con una amplia sonrisa que iluminó el recinto: “Esa pregunta ni se pregunta”.
30 años después, Orlando Cepeda vuelve a responder lo mismo frente a mi pregunta de romper el hielo: ¿Cómo estás? “Eso ni se pregunta. Estoy feliz, tengo trabajo”. Al igual que el héroe boricua de los diamantes, tiene entre sus manos un madero. El de aquel era un Rawling de 36´ y 32 onz. de peso.  El de este que me responde 30 años después, es una rama de guayacán de un metro y medio de largo,  de 2 cmts de diámetro, lucio por el uso y cuyo peso de libra y media, se lo da la paja que está al final del madero de su escoba de “palito”.
Para 1958 cuando los ojos del Cepeda criollo se abrían al mundo, el borinqueño iniciaba su fulgurante carrera de 16 años en las Mayores, jugando para San Francisco Giants. Los títulos y la fama jugaron en contra de aquel portento, a quien Los Gigantes de San Francisco le erigieron una estatua en el 2008. Pretendiendo alargar la carrera de pelotero, empezó a consumir marihuana para aliviar los dolores de sus rodillas que, por el duro trajín y las lesiones empezaron a afectarle. Cuando ya retirado visitó Barranquilla, decidió aceptar el encargo de dos cajas que contenían casi tres kilos del alucinógeno. Por ello fue condenado en 1998 a 5 años, pena que pagaría mayoritariamente, en libertad bajo palabra. Para ese año nacía el hijo mayor de su homónimo barranquillero, quien saltó de la ceremonia de grado del bachillerato, a la nave central de la Iglesia de Santa Marta, para contraer matrimonio con la novia del colegio que no podía esconder los tres meses de embarazo.
Aquel barría las bases con el poder de su “estaca”. Este barre el parqueadero y los salones del Amira de la Rosa con el profesionalismo que se requiere para que el templo de la cultura en Barranquilla luzca impecable.  Aquel dejó sudor y sangre en los campos deportivos mientras que el tocayo ha dejado sus pellejos en el mango de la escoba y comenta: “…aquí barriendo y arreglando el Amira de la Rosa. Con  todo lo duro que es limpiar  un parqueadero con 40° a la sombra, no se compara con las 10 horas que me pasaba en lo cuartos fríos de la empacadora de pollos. Definitivamente, eso del frio es pa cachacos o que uno esté necesitando trabajo como me pasó a mi”.
Ahora se despide presuroso porque tiene que completar la labor del parqueadero porque en la tarde hay un evento y tiene que meter mano en el teatro también. Lo reconforta que el cansancio se lo sacará con “unas buenas frias que me están esperando en la 8”. Él ha sido más fuerte que Peruchín, quien abrazó la fe Budista en el 83 y se ha resistido al “ataque” de los vecinos del barrio que tienen un templo cristiano. “Hey el diablo es uno mismo y si yo se eso, ¿por qué le tengo que dar el 10% de todo lo que me hago a otro man?”, suelta la frase y se va riendo como si se hubiera liberado de algo que sentía que tenía que decir.